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Trato respetuoso

Respetar a otra persona implica reconocer el derecho a su autonomía, a determinar su propia identidad y a tomar sus propias decisiones. Por lo que el hecho de requerir o proveer cuidados no debe implicar nunca el renunciar a tener control sobre sus asuntos personales y vida cotidiana.

El trato respetuoso y preocuparse por el impacto de nuestras acciones en los demás, implica un proceso de escucha activa, es decir, escuchar con conciencia plena el mensaje de la persona interlocutora para entender lo que está diciendo de forma empática.

Y no solo se trata de palabras, ya que la comunicación puede ser verbal: hablada o escrita; y no verbal: a través de gestos, postura corporal, contacto visual, movimiento de las manos o lengua de señas.

Consejos para la comunicación con las personas en situación de dependencia
Acérquese lentamente y de frente a la persona.
Utilice un lenguaje sencillo y volumen adecuado.
Hable lenta y claramente, evite muletillas y palabras difíciles.
Respete el tiempo que la persona necesita para comprender y responder.
En el caso de personas con demencias, acompañe el habla con gestos levemente exagerados.
En el caso de personas con discapacidad visual, aumente los tamaños de las letras, utilice contraste de color, etc.
Si la persona presenta dificultades para hablar, aprenda a reconocer los gestos en su cara.
Intente no saltar de un tema a otro en la conversación.
Conocer qué significan las muecas, las señales con extremidades o miradas, le facilitará la comunicación.
Aprenda a reconocer las emociones de la persona cuidada. La mirada y gestos pueden ayudarle a reconocer si siente angustia o miedo, o si está tranquila y siente bienestar.
Si es necesario puede apoyarse en un lenguaje visual creado por la propia familia: puede usar recortes de revistas para identificar alimentos, objetos o actividades, etc.


Pasos para manejar situaciones de enfado, agresividad y/o alucinaciones

Lidiar con cambios de personalidad en personas con dependencia puede ser un reto para las personas cuidadoras. A veces, estos cambios incluyen trastornos de conducta que pueden manifestarse como agresividad, irritabilidad o resistencia.

Entender y manejar adecuadamente estas situaciones es crucial para mantener un ambiente saludable y comprensivo.

Paso 1

  • Mantenga una actitud calmada, tratando de no mostrar miedo o alarma.
  • No eleve la voz ni pida explicaciones en ese momento. Una vez que está tranquila podemos razonar sobre la situación que ocurrió.
  • No insista en la irrealidad de los hechos para no provocar mayor irritabilidad.

Paso 2

  • Hable de manera tranquila, con frases sencillas, como si nada hubiera ocurrido.
  • Intente distraer la atención de la persona agitada para que se olvide del enfado.
  • Evite discutir con la persona sobre lo que ve u oye.
  • Trate de responder a los sentimientos que la persona está manifestando.
  • Bríndele seguridad y consuelo.

Paso 3

  • Pregunte cuál es el problema y ofrezca ayuda para solucionarlo.
  • Identifíquese diciendo su nombre para que la persona se sienta protegida y confiada.
  • Utilice en todo momento palabras serenas y cariñosas para darle tranquilidad.

Paso 4

  • Escuche manteniendo una postura relajada y una distancia adecuada.
  • Busqué el contacto físico suave para mantener su atención.
  • Salir de la habitación o llevarla a pasear a veces puede ayudar a que se distraiga.